Como un viento oceánico que surca
la breve noche de sueños en fuga,
los recuerdos púrpuras de tu ida hosca
se apoderan de mí, son una daga
oscilante, son una cruel carga.
Mi alma rendida, pues herida nunca
fue por amor, está hecha una gran llaga,
duerme sola como una enana blanca.
Y aunque me cuesten días de placebos
en casa, y noches negras en dejarte
ser solo hojarasca de inviernos albos,
intentaré soñar para perderte
en los brazos de Orfeo y olvidarte,
pues te digo adiós, sin muchos atisbos.
Thursday, January 15, 2009
Wednesday, December 10, 2008
De un poeta febril que compuso esto mientras se recuperaba de una infección
La fiebre me domina, poco a poco,
y aunque de la razón no sea dueño
quiero escribir este delirio loco
que me lleva por sitios de mal sueño;
teniendo en la frente ente que no busco,
pues, me hace ver cosas de gran engaño
ya que ellas todas si bien desconozco
en sus vientres llevan el muy gran daño.
Profecías poéticas les dicen
los que saben de estas raras empresas,
el poeta calla y su lira canta,
a pesar de que algunos lobos maldicen
sus versos que arden como densas brasas,
la mentira, la poesía mata.
y aunque de la razón no sea dueño
quiero escribir este delirio loco
que me lleva por sitios de mal sueño;
teniendo en la frente ente que no busco,
pues, me hace ver cosas de gran engaño
ya que ellas todas si bien desconozco
en sus vientres llevan el muy gran daño.
Profecías poéticas les dicen
los que saben de estas raras empresas,
el poeta calla y su lira canta,
a pesar de que algunos lobos maldicen
sus versos que arden como densas brasas,
la mentira, la poesía mata.
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