Thursday, January 15, 2009

Soneto partido

Como un viento oceánico que surca
la breve noche de sueños en fuga,
los recuerdos púrpuras de tu ida hosca
se apoderan de mí, son una daga

oscilante, son una cruel carga.
Mi alma rendida, pues herida nunca
fue por amor, está hecha una gran llaga,
duerme sola como una enana blanca.

Y aunque me cuesten días de placebos
en casa, y noches negras en dejarte
ser solo hojarasca de inviernos albos,

intentaré soñar para perderte
en los brazos de Orfeo y olvidarte,
pues te digo adiós, sin muchos atisbos.